A pesar de ser una de sus estancias favoritas, la cocina no es el lugar más idóneo para un perro y tampoco para sus propios dueños, si queremos evitar más de un destrozo. Aunque es casi imposible prohibirles que entren en la cocina, sí podemos tomar ciertas medidas de seguridad para que ni nosotros mismos ni a nuestras queridas mascotas les ocurra algo. En este sentido, podríamos decir que son como niños así que no nos queda otra que estar en guardia las 24 horas del día.
Para empezar, debemos prohibir terminantemente al perro que entre en la cocina cuando estamos cocinando, tanto por su seguridad como por la nuestra. Imaginaros que vamos con la olla hirviendo, tropezamos con el perro… ¡mejor ni pensarlo! No podemos olvidar que el perro seguirá todos nuestros movimientos, si se cae comida, irá a por ella… ¡incluso puede asomarse y poner sus patas sobre la encimera! Tenemos que estar libres en nuestra cocina para poder trabajar con total comodidad. Pero, aún más importante, debemos mantener una higiene. No podemos estar cogiendo al perro, apartándolo de la carne picada mientras la aliñamos; no podemos permitir que acerque su hocico a los alimentos que estamos preparando, etc.
Cuando hayamos terminado de trabajar, podemos permitir que el perro entre en la cocina. Seguramente, en ella tendrá su comida y bebida. Aún así, para tenerlo controlado, es aconsejable cerrar la puerta o poner una valla de protección. De esta manera, controlaremos sus paseos por la cocina, sabremos cuando come…
También es muy importante que nosotros mismos seamos prudentes. No podemos echarle la culpa al perro si se ha comido el trozo de pan que hemos dejado en la encimera, a la vista. Cuando hayamos terminado de cocinar, es muy importante que recojamos todo bien y que no dejemos ningún alimento a su alcance. Los perros siempre tienen hambre e intentan probar todo así que… ¡ayudémosles en controlar su instinto!
Todas estas precauciones deben ir acompañadas de una correcta educación. Si realmente queremos a nuestra mascota, no le daremos todo el rato comida mientras estamos preparando la cena o le regañaremos si mete el hocico en el cubo de basura… ¡ayudémosle porque él sólo no podrá resistir a tanta tentación!












